Autor: José Antonio Muhando

  • Con los pies en la tierra

    Asistimos, al menos en Argentina y la región, a los últimos manotazos de la religión cristiana fundamentalmente, que esta incursionando abiertamente en política (no quieren aflojar con el curro y el poder sobre los demás), lo vemos de manera descarada en legisladores, gobernantes, funcionarios públicos, que antes fueron pastores protestantes, saltarines evangelistas; también se están animando los curas católicos, que ya tienen su historia de cargos estatales y no les basta con estar metidos en las estructuras del poder, sino que van por más empujados por la competencia.

    Este narcisismo que no abandonamos, una suerte de infantil forma de ser que persiste toda la vida, donde supuestamente hay un sujeto que hace posible la realidad fuera del mismo, el mundo; aún más, el universo como despliegue de un ser divino que tiene todo planificado, determinado.

    Nos hemos creído el centro del cosmos, seres humanos hijos de Dios, en un espacio infinito o potencialmente infinito, donde Dios eligió este planeta para venir y crearnos a nosotros; que a pesar de lo que la ciencia ha corroborado sin lugar a especulaciones metafísicas, venimos de los MONOS y de forma contingente; asimismo, somos producto de la sociedad; lo que llamamos «yo» es un personaje influenciado por un conjunto de fuerzas que residen en el cerebro sin control consciente; la tierra, un granito de arena en medio de galaxias interminables, agujeros negros e incontables estrellas.

  • Matando a la persona equivocada

    No soy terapeuta, ni psiquiatra que puede recetar la pastilla indicada que una vida esta necesitando. El suicidio, tiene variadas aristas, se hace imposible teorizar o tener verdades sobre algo que no podemos vivir; nadie vive su muerte. Si, creo que el suicida apunta al sujeto errado; asimismo, los asesinos son los otros, como el caso Nisman, le salieron con los tapones de punta de todos lados y lo suicidaron; no fue Mahoma ni un enviado de Allah que se metió por el agujero de la cerradura del baño del fiscal argentino y lo mando al Paraíso, nada de eso. Un crimen social y político.

    Matar a la persona equivocada, es un síntoma de estos tiempos, donde estamos desvinculados de nosotros mismos como unos extraños, no nos conocemos, nos leemos mal, tenemos opiniones de cada uno y sabemos en definitiva que significan las «opiniones»; vivimos desdoblados entre un yo para consumo de los demás y el ensimismo desconocido; incluso, tememos ese acercamiento, el silencio que conlleva estar consigo mismo, pensar; por lo tanto, ese silencio que precede a la caída es lo letal, si no lo sabemos manejar, porque nos empuja a otro silencio donde todo es demasiado tarde.

  • En qué libertad estamos

    Así como se banaliza el mal a menudo, hacemos lo propio con la libertad, vaciamos de contenido la misma cuando entra a significar cualquier cosa.

    La siempre renovada dupla del mal y la libertad, donde el cinismo cristiano saca provecho haciendo política; supuestamente priorizan la libertad que nos hará buenos y gracias a la misma iremos al cielo……; seamos sinceros, si la historia comienza con la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, terminando con la muerte y resurrección de Jesús. ¿Que sigue ahora y cómo? Parece que la peligrosa libertad nos lleva al desastre, lo arruina todo.

    ¿Qué libertad nos interesa tener o realizar, la del querer o la del poder? Empecemos diciendo, «querer no es poder». La libertad de poder no es solo elegir, sino empezar algo completamente nuevo; de esta libertad se desprenden las acciones que pueden cambiarlo todo; el resto es chachara, interioridad, subjetividades de los que se creen libres.

  • Nueve Nueve Seis

    No te compres el cuento de que el trabajo dignifica; no estaría mal preguntarse a quienes beneficia esa creencia. ¿Estás seguro, que nos echaron a todos del Edén y no se quedaron algunos a disfrutarla, mientras el resto se gana el pan con el sudor de su frente? ¿A la gente le gusta laburar? De los que trabajan, habría que ver si todos están haciendo lo que soñaron ser, lo que eligieron para sus vidas, porque son lo que hacen, «suponemos esto último».

    En el Mercado te esperan con los brazos abiertos, a vos consumidor, que te aburrís si no consumís y te la crees cuando pones el lomo de sol a sol. Por cuanto trabajar te hace libre. ¿Nos hace libres, trabajar? En este punto, ya me bloqueo Milei.

    Sabemos que, movidos por la necesidad, laburamos; estando obligados porque nos ordenan, laburamos; esclavizados a diversas ambiciones, intereses, adicciones, trabajamos. Te han dicho que si trabajas, trabajas y trabajas, vas a progresar, tener mucho, mucho dinero; porque querer es poder. ¿En serio, te creíste eso, cuantos Donald Trump ves a tu alrededor?

    No todas son pálidas, les dejo el secreto del éxito y la felicidad de la gente que vive en los países que más prosperan: 996, laburar desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana. Elon Musk y los chinos, no pueden estar equivocados, a los hechos me remito.

  • Más allá del hombre y la mujer

    Un título nietzscheano, es interesante ver que a pesar de la misoginia que expresaba Nietzsche en varios de sus textos, presumimos que sabía de mujeres, nadie que odie puede no conocer bien lo que odia, padecerlo, tenerlo muy en cuenta; no lo sé, son especulaciones.

    Sin embargo, en los filósofos del futuro, se supone a la verdad como mujer, no hay preponderancia masculina, ni siquiera división de sexos. Ubermensch, que no es el Superman de los Shopping y los rifles automáticos, sino la superación de lo humano, lo sobrehumano, no responde a ningún régimen político de asignación de identidades; no es un Ubermann, porque sería más de lo mismo, para eso nos quedamos como estamos.

  • Resentidos de la libertad

    «Del pasar de largo», Así Hablo Zarathustra, Nietzsche. «Era el mismo loco a quien el pueblo llamaba «el mono de Zarathustra», pues imitaba en el tono y los giros de sus discursos, y además gustaba de explorar igualmente los tesoros de su saber».

    «¡Viva la libertad, carajo!» «¡Zurdos de mierda!» «¡Parásitos mentales!» «¡Ratas inmundas!» «¡Viejos meados!» «¡Discapacitados, bobos!» Tenemos en las filas libertarias cada personaje, actores de ocasión, imitadores, blasfeman la Libertad con el show de sus apariciones en las redes sociales, jugándola de libres que solo saben putear desde frases prestadas o desinhibidos mostrándose «fuertes» con los más débiles.

    No nos ofende su violencia, sino la parodia de que la tienen larga cuando sabemos que realmente no se la bancan; la voluntad de quienes se autoperciben fuertes con el que esta solo y caído, fantasean en el palabrerío de los que se creen arriba de otros, supremacistas resentidos que aprovechan la ocasión en que se ven apuntalados por estructuras de poder para escupir su odio.

    Los Libertarios de verdad, nada tenemos que ver con esta gente.

  • Ruleta libertaria

    Conformar un espacio político de cero, desde los prejuicios serviles propios de nuestra argentinidad del corto plazo, con olfato para garronear, salvarse como sea, aprovechar la jugada, en resumen, viveza criolla; es decir, pensar que, por rodearte de empresarios, «empresaurios» colgados del Estado, empleados públicos del partido único estatal, emprendedores que no quieren llamarse trabajadores; que en sus tiempos libres son libertarios liberales, es apostar a la ruleta, en muchos casos terminan embarrando la cancha, jugando sucio, siendo un fiasco, traidores.

    Simple, no tienen puesta la camiseta las 24 horas del día, los 365 días del año; nunca serán militantes en serio jugados por las supuestas ideas que sostienen, encarnando las verdades en la vida que llevan, trayendo libertad y dignidad a la Comunidad; no, militan su bolsillo e intereses personales; cuando las papas quemen, estarán en otra.

    Del mismo palo, panelistas de tv, estrellas pop, periodistas, influencers de la web; la mayoría de los cuales solo supieron venderse en el show que fue sus vidas, de repente libertarios y puestos a dedo para representar a los demás…; una bomba de tiempo.

  • Nuestra Jefa Karina

    ¡Arriba las manos! ¿Levanten la mano, quienes todavía responden a la Jefa Karina?

    No es mi Jefa. ¿Qué clase de libertarios tienen Jefe o Jefa? La sigo bancando, por cuanto vote y sostengo con militancia al gobierno de todos los argentinos; indudablemente, no la vote a ella, viene con el combo gubernamental. La Justicia no se ha expedido al respecto y debemos respetar esa cuestión; tampoco acepto fácilmente el relato de una banda de delincuentes que están políticamente quedando afuera del reparto de poder y en tiempos electorales salen a tirar mierda.

    He visto en varias provincias a diversas figuretis abrazarse con Karina Milei, servirle de guías turísticas, mucamas, candidatas de lo que venga, enroscadas alrededor de ella, algunas devenidas legisladoras con el tiempo. Ahora están mudas, en retiro espiritual, borradas.

  • ¡Rescatáte argento!

    La decadencia política argentina y con ella el declive de la Democracia, nos empuja necesariamente a una reconciliación social, política. La gente es infeliz en su mayoría, aunque finja no serlo en su tendencia escapista de la realidad; sin embargo, muchos quedan expuestos y al descubierto, en el odio, la violencia organizada de la que forman parte.

    Son tiempos difíciles que vienen de hace rato y se están acentuando aún más, solo quienes son capaces de pensar y prácticamente usar lo pensado para manejarse, o como decían los antiguos, ejercer el gobierno de la propia vida; éstos tienen todavía nafta para lo nuevo por hacer.

    En la Comunidad, se han invertido algunas normas básicas de nuestra moralidad supuestamente «occidental y cristiana»; teniendo jueces que mienten descaradamente, representantes del pueblo que no representan a los ciudadanos, gobernantes delincuentes, funcionarios públicos que no les importa el interés público ni el bien común…… ¿Como hacemos para reeducarnos y si existe algo así? Veamos un cacho de historia: los nazis, alemanes que antes de ser nazis comprendían que «matar era malo», terminaron haciendo lo contrario con total normalidad, en un paisaje de chimeneas funcionando a full; posteriormente, se los volvió a reeducar sobre lo reeducado, y de nazis, se transformaron en seres humanos alemanes nuevamente; hoy, dan catedra de respeto a la vida.

  • La prueba de ser libres

    En sociedades como la santafesina, la mayoría de los ciudadanos están colgados del Estado, y no lo digo de manera peyorativa, reflexiono, constato un hecho de la realidad. Aunque algunos afirmen no ser empleados estatales por trabajar en el ámbito privado, tienen con seguridad un pariente o ser querido cercano empleado público metido en el placard que condiciona todo el juego de su existencia; asimismo, los autopercibidos «empresarios, emprendedores…», no salen de la lógica subordinada al Sistema, en su mayoría son los primeros que se las saben todas de como rascar de los recursos públicos o sacar ventajas sobre el resto de la gente siendo prebendarios del poder de turno.

    Incluso, de ese mundo vienen los proselitistas de la política anticasta del presente; muchos asalariados estatales/pseudos libres emprendedores, todos disfrazados de vanguardistas, terminan siendo los que te arman una empresa política llamada «partido político»; reciclándose con el dinero de todos, como legisladores, gobernantes, funcionarios de gobierno…….

    No tiene nada de malo ser un dependiente, se puede ser feliz en ese estado, siendo estatal, privado, marido, esposa, consumidor, etcétera y otros tantos quehaceres/vínculos domésticos que tenemos/hacemos con gusto…; lo patético es no poder despegarse de esa «dependencia» algún día; soltarse mental, material y afectivamente de la misma, nos habilita la independencia, que paradójicamente no seria «independencia» sino hubiera salido de esa relación de dependencia que criticamos y hemos superado.

    La libertad que decimos militar algunos auténticos Libertarios, es ni siquiera quedar pegados o aferrados, a la independencia, poner a prueba esta última, ponernos a prueba para ver qué tan aptos somos en cuanto hombres y mujeres libres.