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  • Todo está mal, excepto nosotros

    Los argentinos, últimamente hemos comentado en abundancia la seguidilla de suicidios que acontecieron en determinados ámbitos, así como la inoperante ley de salud mental vigente. La problemática al respecto es mucho más amplia, tiene gradaciones; tampoco es reflejo exclusivo de la situación personal de algunos, sino fundamentalmente de la sociedad en que vivimos.

    Encontrarte con gente medianamente joven que no tienen dinero para alquilar un lugar donde irse a vivir solos, que se creen muy actuales por pasar horas en redes sociales con un celular de 1 millón de pesos en la mano (¿qué otra cosa hacer cuando no se tiene dinero para salir, gastar, hacer lo que nos gusta, interactuar con los demás?), que por unas vacaciones de 15 días laburaron como esclavos todo el año y ahora quieren subirse el precio a sí mismos; sin ahondar en quienes se precipitan a cualquier cosa por unos mangos …; todas libertades efímeras y cortoplacistas, nada duradero, salvo que renuncies a tu libertad y te enroles en las filas estatales como un soldadito más.

    Nadie puede sentirse bien de ese modo, sumado a las supuestas exigencias o competencias de estos tiempos, cuando nos comparamos a las exposiciones de vidas realizadas y exitosas de otros.

    Fingir demencia es enfermar de la cabeza.

  • Quiero ser tiktoker, pero lo que se necesitan son ingenieros o pobres consumiendo

    La fábrica de «contenidos tendencia«, resultan obvios en redes sociales como Youtube; no te comas el discurso de que tenes el control de lo que no está en tu control, es viejo esto que digo y al final te espera la respuesta que no queres escuchar: vivís en un mundo hecho por otros.

    No siempre se trata de ganar dinero o de consumir algo antes de que sepas de su existencia, también construir comunidad de ideas que pueden materializarse en acciones comunes y decisivas en el plano político-social; sin pasar por alto a quienes viven pendientes de las redes sociales compartiendo desde sus datos biométricos hasta los traumas de la niñez, pasando por el cumpleaños de sus hijos.

    Seamos realistas, llegara ese tiempo en que las miserias que dijiste en internet, públicamente o en privado, serán expuestas para entretenimiento masivo; necesitamos algo de contraste…….

    Cuando hago turismo en la ciudad de Santa Fe, alquilo por una semana o 10 días, varias veces en el año, inmuebles en diversas zonas de la misma, convivo con las rutinas, horarios, ruidos, eventos, movimientos de la gente del barrio o lugar; no encontré un solo departamento que difiera del resto, son todos iguales por dentro; neutros, rentables, alquilables, ya que cada vez más gente es dueña de nada, menos aún de un estilo propio o una forma de ser que les pertenezca.

  • El hámster de la política está cansado

    La política tradicional que persiste en su estructura, leyes, legalidad, partidocracia, estatismo…; ha quedado en el tiempo aferrándose a un esquema o lógica que en la actualidad le resulta funcional a lo apolítico y antidemocrático.

    Si el gorila que veo, escucho, juega con la niña, intercambia bananas por ositos de peluche y todo es inteligencia artificial; sin embargo, poco importa si es verdad o no, real o no…; consumo, creo, le doy me gusta, lo sigo.

    Que la Democracia sea reemplazada por una versión totalitaria y autoritaria que prescinde de lo democrático, o cualquier otro formato híbrido práctico, es un paso 100 % factible. El juego está definido por los algoritmos en internet, lo que circula en redes sociales; son el a priori de lo fáctico. No tienen peso lo que es o no, lo que fue o viene siendo, ideas, banderas, instituciones, estado, historia, argumentos, discursos, luchas pasadas….

    Los candidatos políticos, referentes, ni siquiera necesitan ser humanos; a lo sumo figuretear, sostener, poniendo la cara al frente de un contenido digital o producto de consumo masivo……..; incluso, podemos ser chinos que hablan de libertad y democracia, capitalistas libertarios liberales nacionales y populares, vale todo en la eficacia de los resultados.

  • Cuando el cerebro te funciona en cuotas

    La inteligencia artificial es lo tuyo, no lo dudes, llego para quedarse y es útil, además de otros usos o prestaciones.

    Lo que la IA no puede realmente con el ser humano, es que éste muchas veces ni siquiera se cree o sabe lo que dice, piensa o siente; sin embargo, lo dice, cree, piensa y siente.

    Asimismo, el manejo de la mentira es un desafío que ninguna ciencia ha descifrado; la supervivencia nos precede con millones de años de ventaja en ese sentido y es a nuestro favor.

  • Reto noventa días: superando el miedo a ser principiante

    Después de escucharla en YouTube bajo ese desafío personal, comprendí que uno no siempre se levanta todos los días y tiene algo que decir; pero Sofía del Campo no se da por vencida. También entendí que no necesitamos creer en dioses que todo lo ven, tampoco demasiados dispositivos o algoritmos para conocer la vida de los demás.

    Vayamos a lo nuestro, desde este sitio web nos preguntamos por qué los ciudadanos no podemos vigilar, controlar, monitorear al Estado; no hablemos de auditar, existen al respecto institucionalmente organismos al respecto, que en algunos casos están de adorno o funcionan para justificar las medidas del poder ejecutivo, en un país donde universidades y otros ámbitos estatales desfachatadamente se niegan a rendir cuentas.

    Por qué no tener cámaras de video en todas las reparticiones públicas, programas de monitoreo de las actividades digitales, donde podamos los ciudadanos ver que hacen los empleados públicos en las supuestas labores diarias; los ciudadanos ponemos de nuestros bolsillos el dinero para que el sistema funcione, queremos realizar un seguimiento de todo lo que se mueve dentro de esos edificios plagados de empleados, funcionarios, políticos; saber que hacen, cuando van al baño, duermen, en las computadoras y sus celulares oficiales.

    En Argentina y esto es una nota de color: se esconden los asalariados estatales en los edificios públicos, se encierran en ellos, fuera de la vista de los demás pasan sus horas, se adueñan de las reparticiones públicas.

    No, la lógica domestica aceptada es al revés, el actual gobierno liberal libertario (que apoyamos, militamos) y los gobiernos desde las dictaduras militares pasando por todas las Democracias, tienen algo que los une por encima de cualquier diferencia ideológica: el excesivo poder de los servicios de inteligencia estatales, que a modo de Gran Hermano ejercen un seguimiento, vigilancia, monitoreo sobre la vida de los ciudadanos, sin que ningún control institucional pueda ponerle limites reales verificables; por una sencilla razón, son el Estado en su máxima expresión.

  • La mirada de las mil miradas de prejuicios y discriminaciones

    En Argentina y esto parece el eco de un llamado global, «reforzar un país normal donde predomine el sentido común».

    La simple consigna expresada, de consumo masivo, no conecta con esas experiencias de vida donde sobran las palabras, por carecer de las mismas; estas vivencias son propias de una existencia real, donde nos vemos solos ante la vida, el universo y si buscáramos algo similar, lo sería la muerte.

    Por eso que muchas veces las opiniones suelen ser lo contrario de la verdad, aunque se impongan normalmente; indudablemente que esto genera alienación en algunos, gente que ha perdido la orientación en un mundo regido de esta manera, se hallan en una situación disonante, son disfuncionales, peligran porque no encajan con los demás al tener pensamientos, formas de ser, que contradicen el sentido común.

  • Mi hermana y yo

    Decía Nietzsche, «un hombre solamente puede vivir mientras esté ebrio, ebrio de vino, de mujeres, de ideas o de pasión mesiánica».

    Enfermo, postrado en la cama, comprendió con lucidez que no hay retorno a ninguna buena vida, a lo bien que nos fue, a la gloria pasada que ya no existe.

    A pesar de su cansancio y desengaño, en la soledad de verse sin amigos, rodeado de sus más cercanos familiares conspirando contra el mismo, ante la cruz triunfante de Cristo en pie frente al Anticristo caído, derrumbado…; no renegó de vivir (jamás la muerte podría ser mejor que la vida), se mantuvo rebelde contra el universo, no acepto el consuelo de nadie.

  • Los libertruchos y el tercero en discordia

    Existen variados «cables a tierra», modos de desenchufarse de las rutinas, obligaciones, trabajos…; si vivís en Argentina, habitas dos planos fundamentales de existencia, la casa (habitación, departamento, como quieras llamarlo) y el trabajo (empleo, función, labor, el nombre que se te ocurra darle). La gente en su mayoría recorre ese trillado camino de ida y vuelta; o lo reduce a uno solo.

    Sin embargo, hay un tercero en discordia, que sin darnos cuenta lo arruinamos en la prolongación del más de lo mismo.

    Plazas, bibliotecas, espacios públicos con actividades de diversa índole, la naturaleza, el rio, mar, los cerros, monte…; si esto último no nos resulta, tenemos dificultades para vivirlo, disfrutarlo, porque tal vez no nos ofrece satisfacciones inmediatas, nos aburre, no tenemos con quienes compartirlo o acércanos a otros se nos hace tarea casi imposible…; podemos echar mano a los celulares, internet, redes sociales….

    Entiendo, ir a una biblioteca, por ejemplo, que nos está esperando vacía, con todos sus empleados a nuestro servicio, en un ambiente cómodo, silencioso, llena de libros que están ahí para que les prestemos atención; lo sé, se complica, no poseemos los recursos propios que nos permitan aprovecharlo, que no pasan por lo económico o ser alguien de otro mundo.

    Aquí entra en juego algo que los libertarios no alcanzamos a comprender del todo, especialmente los libertruchos, fascistas del emprendedurismo, los cuales entre picapiedras mentales, pobreza, apuntan a cerrar el espacio de lo público, circunscribirlo a algo meramente simbólico, con un paisaje urbano lleno de comercios, emprendimientos privados o estatales, donde hay que pagar para existir, el precio termina siendo alto y la cabeza de muchos colapsa. Demasiado pagamos una vida entera por nuestro espacio en común, para cederlo a unos empresarios o al Estado. No es libertaria esta manera de plantear la vida en comunidad.