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  • Aséptica del sufrimiento

    «Papá/mamá de un Campeón, una Princesita y un gatito llamado Joel», «Abrazando la vida y conectado al universo», la lista de apariciones motivacionales sigue…….; así se nos presentan algunos exitosos psicópatas, con una idea exagerada de sí mismos, que seguimos en las redes sociales, detrás de frases ajenas en ciertos perfiles públicos, viviendo esa doble vida de escondidos restringiendo otros, siendo parte de movidas trolls…; en algún momento se las mandan y fantasean con evadirse de las consecuencias; una suerte de esquizos no reales que están entre nosotros.

    Cuestión de tiempo, siempre terminan dañando impunemente a los que tienen a mano, con el objetivo de empoderarse ante los demás, desde la astucia de borrar las pruebas del daño causado; de ahí que la Ley nunca los alcance. Conclusión: gente que termina atrapada en un mundo de aflicciones indemostrables.

    Es decir, probar las cámaras de gas, las fosas comunes, demostrar el exterminio, es un tema de las víctimas; salvando las distancias y sin buscar con esto banalizar el mal, no quiero igualar lo incomparable. Obvio, la mayoría que los rodea fingen estar en otra, como los millones de alemanes, para eso tenían en el banquillo de los acusados a unos cuantos nazis y un sistema judicial corrupto.

    Algo cambio y es irreversible, los palestinos de la actualidad no se callan, aunque les nieguen los medios para hacer visible todo el horror que están padeciendo; el silencio no expresa nada cuando es callarse, rendirse o dejar de luchar.

  • Empleados públicos basados

    Algo propio del Estado argentino en general, la mayoría de los empleados públicos que hasta ayer venían años «ignorando» la corrupción que corría en sus narices, de repente ven la luz, abren la boca; solo cuando les tocas el bolsillo.

    En la antigua Grecia, la palabra «basanos» (tortura) era un método legal, se lo usaba a menudo con los esclavos, éstos sometidos a la misma eran capaces de aportar la verdad de un asunto o litigio legal; la Corte Ateniense recibía el testimonio bajo tortura como una prueba muy sólida e irrefutable. Es decir, las controversias entre amos, hombres libres, eran dudosas, podían mentir con facilidad, pero sus esclavos no, ellos hacían publica la verdad, la gritaban y todos la escuchaban.

  • Política de crueldad

    Hacer el bien a los demás supone el fin de la política, no solamente la virtud del individuo. ¿Quiénes merecen empatía? Ya que estamos en tiempos de meritocracia o quizás la pregunta nos remita a ver a quienes dejamos afuera de la misma. Los bienes no son ilimitados.

    Para pensar lo mencionado, sondear el pasado nos sumergiría en el infierno, hasta en la democracia ateniense se votaba por exterminar a toda la población de una ciudad que se rebelaba contra Atenas. Es decir, la Democracia nunca fue un límite para la crueldad.

    Políticamente, cada sociedad, cultura, comunidad, impone sus crueldades, líneas demarcatorias de los derechos humanos; hay gente de gran altura moral en la democracia a la Israel, judeocristiana, que disfruta el genocidio de niños, ancianos y mujeres palestinas; algunos buenos musulmanes festejan el terrorismo contra judíos y cristianos, en el horror que significa exhibir el espectáculo de los tormentos a que fueron sometidas las víctimas.

  • La chota que interesa

    Quienes están politizados y no quieren reconocerlo porque están politizados, se autoperciben coherentes, sin fisuras morales, llenos de convicciones y con la supuesta franqueza de decir lo que sienten.

    Indudablemente, el problema sigue siendo la verdad.

    Veamos lo que somos con un ejemplo claro, elegimos en las urnas y aplaudimos a alguien que admira a Margaret Thatcher. Las fuerzas armadas y muchos veteranos de Malvinas en el presente son orgullosamente de las Fuerzas del Cielo, liberales, libertarios; en el gobierno anterior intercambiaban chocolates con los ingleses que mataron a nuestros soldados, posaban junto a los Moyano y fueron parte activa en la malvinización de la política kirchnerista….; ganamos el mundial y le cantamos a los pibes de Malvinas. Parece contradictorio; lo que decimos no tiene relevancia, lo que terminamos haciendo es lo que vale; corremos el riesgo, apostamos y votamos.

    ¿A quién le importa lo que escupís con tanto palabrerío? Todo puede ser dicho de otro modo, la Democracia que debemos hacer crecer en participación ciudadana, también es un mundo de discursos; lamentablemente éstos se han acotado considerablemente, frases cortas de impacto emocional son las que mandan en la actualidad, después el tiempo dirá si las podes sostener con tu vida, pero en el momento garpan. ¿Hasta cuándo se puede estirar esto? No lo sé, pero fíjate cerca tuyo, no faltan esos personajes aparentemente indignados que tienen la última palabra y le ponen FIN a todo.

  • Paren el tren que me quiero bajar

    Ya estás ahí, la tenes que chamuyar, caretear; aparentemente teníamos todo pensado y nos olvidamos que íbamos a hacer, como actuar o decir, nos asaltó cierto alzhéimer o demencia (de uso muy prolífero entre los políticos); aunque me esté pasando solo a mí, me olvide, me olvide y no sabía qué me iba a olvidar, estamos al horno.

    Viene en auxilio nuestro el cuerpo, para esto se requiere técnica, mucha práctica, reflejos rápidos, improvisar no es terminar en cualquier cosa, hay que resolver sobre la marcha y hacerlo bien.

    Si se trata de actores que salen al escenario, tendrán que hallar la manera de que los demás no se den cuenta, el show debe continuar sí o sí; pero si padeces una agresión sorpresiva grave en curso y te olvidaste de que tenes un arma en la cintura, corres doblemente en desventaja y te pones en una situación de peligro inminente para tu vida.

  • Ahora puedes publicar y comentar

    Es patético y a la vez causa risa, tenes algunos grupos públicos, privados, en las redes sociales, que se presentan como libertarios, liberales, ácratas anarquistas de la sarasa, amantes de la libertad de expresión, libres de la Libertad, republicanos, democráticos en Democracia, etc, etc.…; basta con empezar a publicar lo que pensamos con mediana independencia y autonomía, para que te restrinjan, cancelen, amontonen tus publicaciones (sujetas al «control y aprobación» de los Administradores).

    Son evidentemente una farsa, ni ellos se lo creen; donde caemos en el corral de algún patrón de estancia, que quiere tener a sus pollitos desplumados alimentándose de su mano, como si fueran rehenes que laburan para unos cuantos que tiran la misma mierda todos los días.

  • Huellas proféticas

    ¿Cómo hacerse mesías, profeta, sin pomposos sacrificios? La política y los cristomonedas nos pueden ayudar a pensarlo.

    Básicamente, siendo un «terraplanista», disfuncional, gregario, que paradójicamente vive ensimismado, al margen de los demás; a un costado del conocimiento, teniendo en su cabeza unas cuantas ideas fijas y sin la prudencia necesaria que nos da la experiencia de un nosotros en Comunidad; pero conocedor de los negocios de la actualidad, sumergido en el presente. Alguien convencido de que el mundo lo necesita, que las cosas no van a cambiar sin su intervención.

    Como verán, se requiere de prepotencia, temeridad, hasta que nace la confianza en sí mismo, la fe en uno, con la fe en nuestras manos salimos a vendérsela a otros.

  • Debajo de la nieve hay fuego

    En un texto de Kafka, se hace referencia al desafío entre un gigante y un sastre, por quien de los dos era el más fuerte. El fortachón inmenso, tiro una piedra bien alto, pero no tardo en caer; el sastre, soltó un pájaro y éste no regreso.

    Son tiempos de violencia, donde el supuestamente «más fuerte» cree tener la última palabra o la piedra que te aplasta, pero del otro lado no está el poder, en cuanto juego/lógica que busca devolverle el mismo golpe; la historia de David y Goliat, que les encanta a los fachos y sionistas, no pertenece al mundo de los fuertes; aunque Israel en el presente este muy preocupado por sepultar al pueblo palestino, arrasando con todo lo que se le cruce en su camino.

  • Vendedores ambulantes

    En la venta ambulante de empanadas salteñas, de las cuales he quedado aferrado a la cocina, buscando la manera de soltarme para retomar esa aventura que es patear la calle, estoy muy cerca de tal objetivo (he decidido ganar menos, pero no privarme de esa libertad); aprendí que la vida actual para la mayoría de las personas es la vida de vendedores ambulantes.

    La convivencia ciudadana, vital y personal, es un marketing constante, nos publicitamos a cada paso que damos, en la web, trabajo, familia, amigos, emprendimientos; no hay espacio de nuestra existencia que no sea gritar quienes somos, vendernos a los demás, algunos cotizan mejor que otros en el Mercado o el Estado, no faltan los sobrevaluados que no valen nada de lo que dicen ser.

    Por eso, el oro de este tiempo es la experiencia intensa del silencio y la soledad.

  • El olvido de la alegría

    Entiendo las razones aburridísimas que significa preguntarle a alguién sobre lo que cree o piensa de vivir; no te soportarían ni la gente que te quiere bien. Tenemos cosas más importantes.

    De ahí que, la alegría sea un bien que actualmente está en déficit, por más vitaminas, proteínas, frutas o alimentos que nutren esas áreas del cerebro donde se liberan neurotransmisores del placer, la felicidad; concretamente, no vivimos pendientes de nuestras células, ni vivimos viajando y mirando el paisaje de redes neuronales; sí, dependemos biológicamente de intrincados procesos internos que no manejamos y se dan. Se trata de algo más sencillo, el aquí y ahora de nuestra vida, lo que decidimos y hacemos, de todo aquello que nos afecta.

    La alegría tiene esa conexión con lo que aliviana el peso de la vida; ya que no es el pasado o el presente, lo que vamos a vivir, sino el futuro. Hay que seguir de algun modo, esta en nosotros elegir la mochila con la que vamos a transitar el camino.