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  • ¿Por qué no votamos?

    Cuando vemos el espectáculo que dan muchos de quienes nos representan, ocupando una banca en las Legislaturas provinciales y el Congreso de la nación; no sé hasta qué punto debería sorprendernos, no solo es lo que votamos, sino que nuestra existencia cotidiana esta atravesada por esa accesibilidad «democrática» donde cualquiera es juez, funcionario público, gobernante, pastor o cura, tiene dinero, honores, reconocimiento social; el Estado y el Mercado son funcionales a su existencia.

    Lo vemos con mayor claridad en la partidocracia argentina, quienes administran los espacios de participación política y como a través de los mismos llegan los que nos gobiernan. Desde punteros hasta narcos, pasando por vendedores de humo y psicópatas; una selva de impresentables que se alzan con el poder de lo público sobre la vida ciudadana de todos.

    Muchos de estos perros importantes nos quieren hacer creer que ahora están «en otra» y no es así; lo veo en Santa Fe, pasaron las elecciones, algunos delincuentones se quedaron afuera, otros dieron su golpe y les resulto; la cuestión que siguen en sus curros (varios, con la nuestra, colgados de recursos públicos sin llamar la atención), de ese palo vienen, saben que la ley les da cabida para montar sus «emprendimientos políticos» y lucrar a través de los mismos; pronto los veremos regresar, volver en el año 2027 con la cara lavada. La gente lo sabe, por eso no vota.

  • Pasame otra cerveza

    Hasta la fecha, sabemos que no se puede cambiar el pasado, aunque las neurociencias señalan, teorizan sobre el cerebro humano y nos queda mucho por aprender; suele nuestra cabeza, que no tiene una memoria infalible y la misma decrece con el paso del tiempo, rellenar esos vacíos en ciertos recuerdos que evocamos completando un relato.

    Es decir, esta bueno eso de que, si bien no podemos cambiar lo sucedido, si nos podemos armar una historia diferente con ayuda de unas cuantas birras; la mentira ha sido nuestra gran amiga en la supervivencia. Incluso, esta sociedad organizada a la que pertenecemos, con sus instituciones, leyes, mandatos morales, religiosos, culturales, son ficciones, no existe un arriba y un abajo; los derechos que transitoriamente tenemos, no son más que los derechos que imponemos a otros y nuestros deberes las imposiciones ajenas sobre cada uno, pero estos vínculos de poder se pueden trastocar. Todo puede ser de otro modo, dependiendo de que historia queremos hacer/narrar en el presente.

  • Ponete a vivir

    Ante la abundancia de bibliografía apocalíptica, con un pesimismo perdedor que diagnóstica lo peor de las redes sociales, celulares, algoritmos, donde las personas estamos atrapadas, aisladas unas de otras en contactos virtuales sin conexión humana; no resulta ilógico pensar lo contrario, mas sociabilidad, conocimiento, felicidad. ¿De que nos sirve insistir con lo que nos hace daño, si nos gusta? Criticamos, puteamos, maldecimos, a la vez que consumimos.

    Si no generamos la fuerza de vivir propia de unos enfermos capaces de mirar y valorar la vida, como quienes saben que la están perdiendo; no nos queda otra que llevar esta existencia saludable, sometidos al orgullo de quienes nos tomamos muy en serio y de manera personal las boludeces que consideramos importantes.

  • Mentime que me gusta

    Argentina del sujeto de la emancipación, revolucionario social donde la Patria es el otro y el Estado somos todos; platonismo.

    La gente se canso de ver televisión, consumir «periodismo militante» que traducido era prensa mercenaria estatal; la puesta en escena de marchas, gente hambrienta que protestaban por un plan social supuestamente para «comer» y sabemos que olla fue la que se destapo, derechos de minorías colgadas del Estado que reclamaban por más beneficios, empleados públicos que solo pensaban en si mismos y sus privilegios; la lista sigue con otros actores de diversos ámbitos de nuestra vida social, desde «científicos» hasta cooperativas de la sasasasa, pasando por empresarios exitosos con la nuestra.

    Todo un combo de normalidad que se consumía como real, hasta que fueron cayendo las ficciones una tras otra; el presente es el desencanto del mundo platónico de discursos, shows, escenarios montados….; el vacío que han dejado esta siendo ocupado por un pragmatismo cruel para algunos, pero que no resta políticamente, le da legitimidad a una violencia institucional, gubernamental, que avanza sobre las libertades individuales y colectivas de los ciudadanos; se prioriza lo macro de la economía para bien de todos aunque la pasemos mal. Esta resistencia (aguante, sacrificio) es lo más auténtico y real que estamos mostrando los argentinos, desde que tenemos Democracia ininterrumpida.

    Iba por la peatonal de la ciudad, una madre con un cartel gritando y pidiendo ayuda para su hijo por una enfermedad que requería una urgente intervención médica, un hombre que la acompañaba llorando a viva voz nombrando al pequeño enfermo, con una caja rogando colaboración; fui, le puse dinero, no lo hice convencido de estar viendo la realidad; venimos de eso, de estafas reiteradas a la buena fe de mucha gente que labura, la rema, sobrevive, hace la diaria y ya tiene menos corazón que antes.

    De ahí que hoy podamos apalear a cualquiera, romperle el marote a los que vengan a pedir, reclamar o protestar por lo que sea; que nadie saldrá desde la indignación organizada a confrontar al poder, porque nunca fueron reales esas manifestaciones o expresiones sociales.

  • Culos que hablan

    ¿Si ese culo hablara, que diría? Quizás sienta vergüenza de tener el culo roto o ser un culo roto con los demás; no lo sabemos, pero cada vez nos descubrimos en esa argentinidad que se desborda adonde vamos.

    El culo tiene sus razones y el corazón no las entiende, verdades molestas, que huelen mal a los demás, no son bienvenidas como toda verdad; contener un pedo que asoma y se guarda algo, es una forma de hacer política que ya conocemos, verdades a medias peores que cualquier mentira; nos daña en cuanto cuerpo social andar escondiendo o disimulando la mierda, el tiempo desenmascara cualquier cosa.

    Antes que se te pudra todo adentro, sacalo con franqueza; al igual que soltamos las palabras, de lo contrario nos producen mal aliento, enturbian la libertad de expresión y la Democracia no crece desde esta cobardía.

  • Metáforas violentas

    Tiempo de confrontaciones, la mayoría verbales, donde además se acentúa el «llanto» de las victimas, que cuando se juntan despedazan a cualquiera para luego victimizarse; no es un absoluto, pero sí la táctica creciente de algunos organizados para linchar a quienes piensan distinto o estan parados en valores que desafían el curro establecido.

    Pero aún así, tenes que bancarte el vuelto, el contrapunto; ver llorar a los estatales, a la banda de los kirchneristas, a los violentos de la vida doméstica, comercial y especulativa; en un país saqueado como Argentina, donde la mitad de la población es pobre y millones sobreviven en la miseria; es un insulto entre otros, cinismo al por mayor. Ven puteadas por todos lados, metáforas agresivas, mensajes autoritarios, rodeados de odiadores fascistas, nazis, zurdos, comunistas…..; están demasiado «sensibilizados», no hay pija que les venga bien a los que son la misma mierda con distinto olor.……., se la ponen, les duele; se la sacan, lloran.

  • Domingos baratos

    En uno de los libros del Ramayana, en el contexto de la antigua India, siglo IV a.C, se relata la historia de un rey que paso milenios sufriendo, torturándose a sí mismo y adquirió tanto poder que termino creando un nuevo cielo.

    Cuando vemos los domingos baratos que pasamos con la familia en algún parque, sacando a pasear a los seres queridos más cercanos, recorriendo una avenida, la peatonal del centro, la costanera……. y no somos felices; queremos esa cuenta en el banco forrada en guita, viajar por el mundo, las mejores pilchas, autos, casas lujosas, acceso a los servicios que consumen las celebridades y pertenecer al mundo de esa gente que tampoco es feliz.

    No caben dudas que andamos detrás de otras cosas; decimos creer en Jesús el hijo de Dios crucificado, pero no tenemos la suficiente fuerza de voluntad para imitarlo, seguir sus pasos y terminar como Él…; en su cielo, en nuestro cielo; para esto último hay que poder disfrutar (contemplar) nuestra propia crucifixión y el mundo nos tiene que ayudar en ese tormento.

  • El bueno de tu viejo

    Quizás, te pegue en el ojo con este texto, lo viste a tu viejo pagar la muerte de un buen laburante, 50 años aportando religiosa y mensualmente a la misma casa de sepelios; al final, no lo pusieron en el ataúd de la madera que le cobraron, traída del Valhalla (que ya no viene más y a la mesa que no se va a sentar), la que usaron los príncipes alemanes del Romanticismo; te dieron un montón de billetes de menor valor, amontonados unos arriba de otros, para disimular la estafa. Es que, si te ponías en duro, el cadáver iba a empezar a oler feo.

    Nos enseñaron a rezar, orar, pagar impuestos, ser buena gente, no mentir, no robar, trabajar, ahorrar, trabajar y trabajar. Vida de perros, la sociedad organizada se afianza en estos guardianes de la moral, ley y orden.

  • Depresivamente actual

    Es llamativo el aumento de gente que no está bien emocionalmente, desestabilizada, sacada de su eje vital; no sé qué palabras usar al respecto, si es una oleada de depresión propia de estos tiempos.

    Los espacios de actividades culturales son un imán para todo tipo de problemáticas vivientes, las cuales encuentran en la expresividad del arte una salida que no sabría decir si es una salida transitoria, permanente, algún tipo de paliativo, compensación; lo real es que parece ayudar.

    Hasta donde ayuda es la pregunta.