Nos interesa la libertad tanto como la felicidad, considero que la primera es condición de existencia de la segunda.
Los cristianos que se conocen la biblia muy bien seguramente han leído la Carta a los Romanos del Apóstol San Pablo, en la cual describe esta cuestión de «querer y no poder» por un lado, por el otro la misericordia y gracia divina.
Pablo era contemporáneo de Epicteto (estoico), hablaban el mismo idioma, procedían de Oriente, uno era ciudadano libre y el otro un liberto que había sido esclavo. Ambos valientes y luchadores, confrontaron el establishment de su tiempo, uno denunciando a los fariseos y el otro a los falsos filósofos.
Comienzo con estos dos Referentes porque aquí se dividen las aguas y hasta el día de hoy se mantiene esa diferencia de fondo; la felicidad se nos da como regalo de la vida o la tenemos que conseguir con fuerza de voluntad. Me inclino por esto último, la felicidad es una existencia que fluye libremente entre lo lindo, penoso, feo y agradable de lo que sucede; sin ser destruida porque depende de cada uno.

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