Cuando decimos que esta ciudad aburre, algo expresado reiteradamente, quizás sea un síntoma de viejos; ya no estamos tan despiertos como pensamos o creemos haber descubierto agua y el pozo es la cámara acética del pasado que tenemos dentro.
Sin embargo, estamos frente a quienes ven y nosotros no la vemos, nos hace pensar lo mal que estamos. Cuanto peor nos sentimos, vienen peligros en el horizonte que se aproximan a cagarnos del todo; matemática elemental.
Quedamos flojitos de papeles después de la cuarentena pandémica, no éramos tan fuertes de la cabeza como creíamos y para esto no hay edad; tuvo su ventaja haber quedado rotos por dentro, mientras algunos estaban de fiesta, haciendo dinero, viviendo la gran vida, acumulando poder……….; en la actualidad, estamos tranquilos como si no pasara nada, en medio de ajustes, recesión económica, sin laburo o trabajando el doble sin llegar a fin de mes (mientras un asesor trucho de cualquier gobierno, legislador, partido político, cobra millones), endeudados, comiendo menos y resignando bienestar.
Tuvimos la oportunidad, no quisimos colectivamente salirnos de la Normalidad; volvimos a la misma con «resiliencia». ¡VIVA LA LIBERTAD!

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