Autor: José Antonio Muhando

  • Crimenes santafesinos

    Ted Bundy fue un asesino serial estadounidense, peculiar por el patrón que seguía en la elección de sus víctimas, en su mayoría mujeres lindas de clase media alta, estudiantes; rompe un poco con el olfato del cazador que va por la presa menos llamativa, más vulnerable e indefensa, lo fácil y desapercibido.

    Argentina, especialmente en ámbitos de pobreza y marginalidad, donde el Crimen Organizado opera a sus anchas, provincia de Santa Fe por ejemplo, hay un cúmulo de asesinatos sin resolver que vienen sucediendo desde hace años, donde se nos ha hecho costumbre vincularlo al contexto narco….; es terreno propicio para este tipo de psicópatas que pasan mucho tiempo fantaseando con hacer algo, hasta que lo concretan y si les resulta bien, las próximas intervenciones la planifican mejor, poseen la gran ventaja de no tener vínculo alguno con sus víctimas.

  • El dolor de estómago de la memoria que no olvida

    Como dice aquél refrán africano, «el hacha olvida, pero el árbol no«. Están en problemas, quién o quienes la hicieron y se acostumbraron a que les resulte barato; ninguna oración los puede salvar, si tienen familia, los más inocentes pagarán.

    Europa está tomando de su propia medicina con la inmigración musulmana, africana.

    El remedio a determinada locura que anuncia lo peor, es la lectura; los libros y la escritura ayudan. La memoria corta es desprecio, falta de respeto, perdida de valores. Podríamos preguntarle al padre, abuelo, lo dieron todo por su familia, la Comunidad; al igual que un excombatiente traumatizado que peleo por la Patria.

  • ¿Qué dicen los cráneos, de las elecciones argentinas?

    Dicen montañas de boludeces movidos por intereses y prejuicios. Fundamentalmente, para decirlo en argento: «la gente vota mirando el parabrisas y no el espejo retrovisor.»

    Desde ya, cualquiera como vos, yo, el que sea, abris el capote y te encontras con la misma mecánica de base; somos predecibles, que lo descubramos después es otra cosa.

  • Gastar más de lo que se tiene

    Resulta mal visto, especialmente cuando vemos a tantos llorar por las deudas en que estan metidos. Obviamente, esto devalua la legitimidad del gasto en Democracia, pasando la carga de éste a los más débiles y vulnerables.

    A determinados colectivos nos queda la libertad y la alegría, ya que el trabajo castiga lo festivo del ser alegre y libre; la alienada existencia a la que empuja el Sistema, hace del gasto algo privativo de algunos, propio de los que pueden porque son parte de un esquema de enriquecimiento, utilidad, prosperidad económica, establecido hace tiempo.

  • Curriculum

    A falta de logros que poner o que resulten mal vistos, es preferifle una lista de padecimientos, tu pasado de sufrimiento, medianía y aguante.

    Son tiempos en que la ausencia de heroísmo, la mezquindad del vivir que le esquiva a lo trágico, el alejarnos de lo improductivo que significa la generosidad de darnos en busca de gloria…; hace que nos cuidemos de mostrar grandeza o méritos que terminan siendo leídos como privilegios; entonces, hay que medirse, calcular, especular…

    Veo y siento de modo patético en un ámbito cercano que conozco, cuando usan las discapacidades y a los discapacitados para empoderarse, sacar ventajas…; como decirles que existimos aquellos que hemos adoptado hijos con discapacidades graves y permanentes, que tambien hay discapacitados de mierda, que no sos especial ni un ser de otro mundo por llevar una existencia con discapacidad o con seres queridos a tu cargo que lo sean.

  • Espuma de justicia

    La pandemia en Argentina, que los argentinos no queremos recordar, especialmente porque quedó bien claro que nos encanta la gorra, las botas, el garrote, nos llevamos bien con la represión de diferentes maneras, a pesar de los relatos.

    El estimulante argentino (en este punto deberíamos dar la batalla cultural, si es que hablamos en serio) es culpar y castigar. Si vemos el mundo superpoblado de uniformados, empleados y funcionarios publicos; se explica por sí sólo. De ahí que la seguridad pública nos salga demasiado cara y nunca se logre optimamente; «se las hacemos pagar» desde todos los ámbitos de nuestra existencia ciudadana, a los de siempre, disfrutamos hacerlo con los más vulnerables y el peligro pasa por otro lado.

  • Lo que viene detrás

    ¿Por qué no joder a otros? Simplemente podemos hacerlo, tenemos poder para eso. Aquí reside una de las fuerzas impulsoras de la maldad, en diversos grados de intensidad; a la vez, la facilidad con que se reproduce la violencia que la compone: tu jefe te maltrata, vos te desquitas con tu hijo, él con su compañero de escuela, aquél con su hermanito menor, este último con el conejo que como gran animal se sacrifica y nos alumbra con su sacrificio todas las noches desde la luna.

    Sin embargo, tengo buenas noticias, esto se puede revertir, no tenemos el control de todo y es enfermizo pretenderlo. Podes ser Jefe en tu propio mundo, el dios de tu libertad, aquél o aquella echada al sol, junto a seres queridos, en el compartir de la amistad.

  • Cabeza plateada

    El universo, inmenso, vacío; ahí estamos nosotros sin finalidad alguna, buscandole sentido a todo. Nada, dios no existe, pero podemos creer de todas formas, mientras no le causemos daño a los demás o a nosotros mismos por motivo de nuestra fe; todo bien, a rezar.

    Un lector real, de verdad, termina ateo, no tiene escapatoria.

  • Marinado de vivencias

    Es un comienzo interesante decir no a determinadas cosas que no se les puede decir no. No hace falta decírtelo, vas a salir de joda, es muy probable que allí no te encuentres a la persona que te acompañara en tu vida, se que sos tan autosuficiente y fuerte, que no lo necesitas; pero, en la recta final o después de una curva, lo relevante no es tanto lo que ahorraste, sino con quién estás, incluso y suponiendo de tu parte, que seas vos mismo.

  • Periodismo de patas cortas

    La verdad siempre es transformadora, cuando con valentía la hacemos carne, le ponemos el cuerpo. Regímenes genocidas como Israel son practicos al respecto, basta ver cuantos periodistas asesinaron en la Franja de Gaza, al igual que Putin en Rusia.

    La otra cara de la prensa la conocemos muy bien los argentinos, periodismo ensobrado, pautero, funcionales a la billetera estatal.

    El sincretismo de esta dialéctica en las comunicaciones sociales y la libertad de expresión, especie de fenómeno actual propio de redes sociales, tecnología web; es la sociedad entre libertad y delincuencia, diarios de sicarios y batallas culturales.