Autor: José Antonio Muhando

  • Hipogresía argenta

    En Argentina, políticamente hablando, tenemos un mundo que vive de hacer crítica, buscando analizar, denostar a otros y aclarar posiciones desde donde emitir juicios interesados de valor.

    Entonces, los tenemos a todos en la misma bolsa, en la misma pregunta: ¿quienes hablan? Los mismos del pasado reciente, estatistas que en su mentalidad nos quieren retrotraer a la Argentina barata para los extranjeros, prostituida, inflacionaria, con el peso argentino devaluado, donde la casta política eran los señores feudales de un Estado parasitario de todos los argentinos que gastaba sin límites en beneficio de algunos.

    Nosotros, libertarios contra el sistema, militantes reales de la libertad, nos preguntamos por quienes luchan; esa es nuestra pregunta, nos colocamos junto a la gente que la reman diariamente y quieren una vida mejor.

  • Santa Fe again o la Argentina de siempre

    Siendo santafesino no puedo evitar verme boludo; por lo menos saberme boludo, pelotudo de vez en cuando no hace de mi un hijo de puta; estos últimos se dedican a cagarle la vida a los demás. El Estado Feudal de Santa Fe es un estado de tripas, lleno de privilegios, privilegiados y regímenes especiales. No sabemos los ciudadanos cuanto realmente recauda fiscalmente del bolsillo de todos y que porcentaje se usa en mantener su propia existencia institucional deficitaria; diría que la mayor parte de eso va al bolsillo de sus funcionarios, empleados y políticos.

    Suben los impuestos, te inventan impuestos nuevos, tasas municipales a granel y sin contraprestaciones por parte de los Municipios; sumado a la inseguridad, inoperancia estatal, merca y los narcos. Por si fuera poco, los salarios no aumentan, solo si sos camionero o un privilegiado estatal como los empleados públicos del Garrahan, el resto de los humanos a fumarla.

    Francamente, por más reformas y buena voluntad de nuestro gobierno nacional; afrontamos esta cultura decadente de la Argentina extensa y diversa, colgada de un Estado inmenso, opresivo, fallido, cuya finalidad es el empobrecimiento generalizado de la población, que sin autoritarismo en su gestión no funcionaría.

    ¿Como explicarles a estos tripas del Estado que la política somos los ciudadanos? No aceptan eso, en cambio nos dicen, «la política somos los políticos, funcionarios, empleados estatales, y hacemos lo que queremos», repartimos el dinero entre amigos y/o lo usamos conforme el criterio de la casta dominante. Por eso estamos pagando deudas con deudas, porque no tenemos el poder de pagar deudas con guerras; no la tenemos larga como otros y acá el tamaño del poder de fuego importa.

  • La política de los farsantes

    «Es lo que hay», aparentemente tenemos un elenco indeterminado dando vueltas entre nosotros de todos los colores, piensan distante de la gente, no en términos de comprender; ahora están mudos, se los trago la tierra; aparecerán las próximas elecciones a ver si rascan algo, ganan o renuevan bancas en Legislaturas, Concejos Deliberantes, Congreso de la Nación; por detrás, la banda de vende humo, punteros, asesores, desesperados sapatras del bolsillo de los ciudadanos.

    Están lejos de nuestros vecinos, quizás ocupados en visiones generales, conceptos, originales ideas, buscando la solución a grandes problemas……; no, ni ahí, presumo que van olfateando dinero, poder, vienen por la tuya, la mía, la de todos; encontraron el agujero al mate.

    Los temas de preocupación de los santafesinos de a pie son otros, sin importancia, pequeñeces de todos los días de las que ya nos acostumbramos, no vale la pena perder el tiempo políticamente.

  • La pobreza avanza

    En cualquier cultura, cuando socialmente se va perdiendo la vergüenza en determinadas cuestiones, vale todo o se naturaliza la iniquidad, la corrupción, las injusticias.

    En Santa Fe, aunque algunos no lo crean y con el Mega Estado que tenemos, hubo un tiempo que ser pobre era motivo de vergüenza, el santafesino ocultaba su pobreza, esto hacía que el mismo se preocupara por salir de esa situación que como una mancha venenosa avanzaba, aunque nos negáramos a aceptarla; tener un subsidio estatal era impensado, pedir ayuda de la caridad administrada pública una deshonra, la resignación no era opción, trabajar y estudiar. Las cosas cambiaron.

    A la vez, se requieren voces, lucha para visibilizar la precariedad de muchos vecinos nuestros, que evidentemente no les alcanza cumpliendo el mandato de estos tiempos, de querer es poder y si trabajas duro vas a salir de pobre; organizarse para superarnos entre todos y mostrar la realidad es deber ciudadano.

    La actualidad es obscena, caminamos por encima del que esta tirado en la vereda, comemos a un costado de los que revuelven la basura, paseamos fingiendo demencia delante de familias enteras que mendigan para comer; paralelamente, un mundo de nuevos pobres aparentan no serlo, empleo precario/informal/básico formal público-privado, ropa a la moda, algunos con movilidad propia, alquilando o amontonados en casas de otros, comiendo mierda, sin estudios ni oficios conocidos, con perspectivas de futuro cortoplacistas.

    La Comunidad se va desgastando mal, hacia formas de convivencia crueles del sálvese quien pueda.

  • ¡A laburar!

    Poner en suspenso la ética que sustenta el comercio, la empresa, un precio razonable y el contrato libre, te convierte en un resentido porque sería dudar de la honorabilidad de esos buenos comerciantes y empresarios; la moral de su esfuerzo, trabajo, capacitación, inteligencia, desde la cual tienen todo lo que tienen y prosperan.

    El dinero nos da un poder adquisitivo que necesariamente no tiene límites o al menos su límite no son las cosas. Nadie duda que, en Argentina, a pesar de las leyes, buenas costumbres de gente civilizada y occidentalizada, con dinero se puede comprar o vender personas, animales, obtener servicios de lo que sea, prestaciones variadas, humanas y no humanas. Todo tiene precio, en especial lo que no tiene precio y no hay con que pagarlo.

    Con dinero se pueden adquirir distintos tipos de valores como un buen nombre, belleza, decencia, honor, prestigio, credibilidad, etc; hasta podemos ser buenos.

    Y como decían los monjes de antaño, come quien trabaja; es decir, mañana pasaremos hambre si hoy no laburamos y mañana no tendremos laburo si hoy no aceptamos lo que se nos exige.

  • Después, fueron pasando cosas

    No justificar la violencia, bancar la libertad de expresión hasta perder, antes que cometer una injusticia elegir padecerla; eso permite dormir en paz y saberse inocente a la hora de ir por justicia.

    Parece irónico que algunos autopercibidos libertarios, liberales, republicanos; sean castradores de los demás, reaccionarios ante los que piensan y se expresan distinto.

    Nos cuesta la libertad a los argentinos, estamos acostumbrados a colgarnos de las palabras, pero en los hechos te encontras realmente con personas de cierta psicopatía, gente manipuladora y violenta, que hallan su lugar de poder en nichos como la política, las iglesias, en la familia, ámbitos educativos, reparticiones públicas…; no necesariamente son los que vemos en las series de Netflix, poseen necesidades especiales que todavía no han escalado hacia hechos de extrema gravedad, pero que sin embargo dañan a otros.

    Era vox populi que Alberto Fernández tenía actitudes de matón, arranques de ira, las respuestas agresivas que daba en redes sociales fueron señales que nadie quiso ver; el tiempo lo confirmo, se tardó demasiado.

  • Flasheando ser un boludo

    Hay veces no te queda otra que poner tu confianza en el accionar policial, la mayoría de las veces no; ni siquiera en la Justicia, esa Cosa Nostra familiar con su lenguaje de entendidos y el papeleo burocrático. Son instancias de alargue, intromisión en tu ámbito personal, privado, poner a disposición de un cualquiera tu vida; en la generalidad de los casos van a llegar tarde.

    Lo último confiar en ellos, en Santa Fe no hay procedimiento contra el narcotráfico donde no estén metidos en la organización criminal, empleados o funcionarios del Estado. Un ejemplo demoledor entre otros, que viene a dejar sin efecto esto de que «no metamos a todos en una bolsa» y todas esas frases de alienados mentales. Por supuesto, no son todos. ¿Pero, cómo saber cuál es el que te toca a vos?

  • Y amigo…, no tenes lugar

    Ya es un hecho que, en algunos lugares de Argentina, ejemplo Santa Fe, mucha gente no concurre a votar, aunque sea impuesto por ley; con niveles de ausentismo mayor que en Condados de EEUU donde no es obligatorio hacerlo. Es un dato de la realidad que la llamada clase dirigente finge demencia, en definitiva, son resultados que no alteran el producto final del negocio político.

    Quienes entran al ruedo de colgarse en lo que deja dinero no les importa una chota, tienen en claro que el emprendimiento privado de los partidos políticos, paradójicamente con vistas al «Bien Común» desde un supuesto interés público; hace que vos, yo, cualquier ciudadano se halle atrapado por estructuras de poder que en su lógica interna de funcionamiento avanzan por sí mismas prescindiendo de sus afiliados y militantes, hasta se desprenden de la voluntad de los representados una vez que ocupan un lugar en el poder del gobierno o las instituciones de la República.

  • Cochinos y cariñosas

    ¿Qué tiene que pasar en Argentina para que vengan las inversiones y se mueva la economía?

    Comienzo a creer que algunos están esperando reinstalar la esclavitud, así tener mano de obra para levantar las Pirámides que hagan falta; por otro lado, muchos argentos no hablan el lenguaje del trabajo, sino que funcionan en modo compra-venta de dólares, especulando, guardando, jugando a la bicicleta financiera; contra esto último, solamente Stalin nos puede salvar, estaba por nombrar a su compinche, pero se entiende.

    Los amigos de acumular reservas a cualquier costo en el Banco Central, léase «devaluación», inflación, más pobreza y miseria; te la quieren contar de otra manera hablándote de las Pymes y la Industria Argentina. Los de Made in Argentina Achinado, junto a los de «Lo Atamos con Alambre»…….; buscan seguir la joda, llenándose los bolsillos con los argentinos vendiéndole porquerías a precios demenciales.

  • Por algo será o algo habrán hecho

    Obviamente, estamos en tierras del Eternauta, donde te pueden desaparecer de variadas maneras, no se trata solo de dictaduras militares.

    Si pudiéramos acceder a la libre portación de armas de fuego, nos convertiríamos en un cementerio a cielo abierto; pero a la vez, no estaríamos muriendo por nada, desarmados, indefensos, ante una criminalidad organizada que avanza y un Estado inoperante, improvisado y poco calificado, retrocediendo cada vez más.

    Hasta la Democracia peligra de este modo. ¿Como defenderla si a determinados trasnochados se les ocurriera alzarse con la suma del poder público o fuera éste delegado voluntariamente por la mayoría del pueblo por tiempo indeterminado? En el ámbito privado, semipúblico, ya nos manejamos de esa forma y lo damos por hecho, depender o estar subordinados a capos, capitos, que concentran poder en ellos mismos con total impunidad.