Autor: José Antonio Muhando

  • Todo tiene precio, no se enojen

    Diferentes democracias están experimentando algo que ciertos pensadores alemanes, juristas, ya lo expresaron controversialmente en tiempos del fascismo y los nazis.

    Cuando se tiene que intervenir desde las fuerzas estatales, poner orden fiscal, social, político, económico; se hace lo que se tiene que hacer, sucede algo así como un intervalo, una afectación del cuerpo social en ese vacío generado por la crisis, donde para evitar el caos somos afectados en todas nuestras libertades.

    No soy un convencido de esas recetas que suelen ser transitorias y llegan para quedarse; definitivamente no.

    En Argentina vos tenes una historia, un relato y tenes un derecho. Mentira para la gente laburante, independiente, que con libertad hace la diaria, se rebusca, sobrevive, emprende algo; mentira. Estas máximas del progresismo son para los asimilados por el poder estatal, que de algún modo se cuelgan de sus beneficios, privilegios. Habría que preguntarles a todos los cadáveres de mujeres acumulados por manos femicidas, si el Ministerio de la Mujer y Diversidad de Género sirvió para algo; más que para contar muertas y esconder empleados públicos parasitarios del bolsillo de todos, como en muchas reparticiones del Estado.

  • La celda

    En los primeros años del cristianismo hubo quienes se retiraron a los desiertos, a llevar una vida dura, solitaria, de silencio…; fueron ermitaños, anacoretas, cenobitas; tenían sus diferencias, variantes, pero los unía el hecho que vivían solos, en comunidad, cada uno en la celda o pieza, como quieran llamarla.

    Ante una afección, vicio o debilidad por algo; por ejemplo, si te asaltaba el demonio de la tristeza (como ellos lo describían), de querer abandonarlo todo, hacer lo no saludable para ti mismo; el consejo era claro: NO SALGAS DE TU CELDA. Hasta que no pase la tormenta, no salgas; en la celda vas a encontrar las respuestas que estas buscando, vas a poder resistir mejor, empoderarte, fortalecer tu ánimo, templar la actitud.

    La celda no solo es una cuestión de índole religiosa, de supervivencia, también es una dimensión política. Habría que ahondar en la postura de Carl Schmitt, lector de Heidegger, «…Esta es la sabiduría de la celda. Pierdo mi tiempo y gano mi espacio».

    Incluso, para los que gustan recitar frases de la Biblia, suele repetirse aquella de San Mateo, «…estuve en la cárcel y me visitaste». En la celda autoimpuesta, el monje (solitario) encuentra a Dios, no solo en su corazón/mente, sino en su contexto material de austeridad-exigencia-ascesis física.

  • Quién ríe último, ríe mejor

    En uno de los relatos de Kafka, «El silencio de las sirenas», referido al héroe griego en el viaje de regreso a su ciudad natal Ítaca; lo pueden chequear con IA en la Odisea de Homero.

    Siempre supimos, Ulises hábil con los ardides, se hace atar al mástil de la embarcación, ponerse cera en las orejas para no escuchar el canto de las sirenas……; esta vez la historia será distinta, no tuvo en cuenta un arma más jodida que el canto o el ruido acostumbrado de los perdedores, la música o la prepotencia del poder…; el silencio.

    Esto suele pasar cuando confrontamos con psicópatas (el psicópata cotidiano, nuestro entusiasta y simpático héroe/heroína de todos los días), es una acción efectiva, el contacto cero, la nada, nada de nada……; el violento o la violenta necesitan no perder contacto con la supuesta víctima que le sirve de complemento a su acrecentamiento de poder, le da sentido al disfrute torcido que tienen de la vida; son bichos que ya hicieron el trabajo y lo hicieron bien, se ocuparon de vos, charlaron, rieron, compartieron, sacaron toda la información necesaria para sorprenderte y golpear eficazmente.

    Pero el astuto Ulises esta vez no va a ganar, terminara mal, las sirenas se guardaron una letal a su favor y será cuestión de tiempo……….

  • Meden ágan

    Colgamos la toalla en el momento que nos sentimos satisfechos ¿Esto realmente es así? Es un pesar de todos los tiempos, hallarnos en esa zona de confort, que según tantos expertos de la actualidad hay que salir para superarnos, crecer. Los griegos antiguos supieron pensar la mesura; con más elaboración por parte de Aristóteles, el justo medio; lo que después fue espoliado por los cristianos y se lo denomino prudencia, una de las virtudes cardinales.

    Andar siempre con hambre, nunca saciados completamente, como vestir desentonando lo viejo gastado con lo nuevo reluciente, caminar y sacar el culo del auto; aplacar en algo la soberbia.

  • Te la baja

    «Los que, después de haber puesto la mano en el arado, miran atrás, no son aptos para el reino de Dios» (Luc. 9). Es plausible la teoría de que el Capitalismo viene de este espíritu cristiano protestante o no, cristiano sin lugar a dudas. En ese texto bíblico mencionado aparece el trabajo, el progreso, el mérito, campaña del desierto, borrón y cuenta nueva, aptitud de cada uno.

    Hay un espíritu que impregno al capital, dándole forma, ley, orden, institucionalidad, estado; algo con suficiente fuerza atrajo al capital, lo impuso como sistema, configuro la vida de tal forma que resulta imposible salirse del mismo; se puede ser comunista, anarquista, socialista, ateo, carnívoro, vegano, hombre, mujer, cualquier cosa, dentro del Capitalismo que lo abarca todo.

  • ¿Puedo ir a tu casa?

    Llegar a la nariz de payaso no es un camino fácil, tal vez sea sencillo y hemos perdido el olfato para eso; pero cuando venimos del mundo donde la sencillez es invivible, las cosas parecen demasiado simples o muy complicadas, nosotros también; se pierde contacto con lo cercano a través de nuestro cuerpo, con el día a día, el tiempo y aquellos que nos rodean.

    Tenemos otras prioridades e ideas, apuntan a entidades más elaboradas, creencias, negocios, proyectos, ocupaciones rentables, organizaciones, instancias de poder…….; a pesar de que necesitamos comida para vivir, dormir, hacer ejercicios, pensar, etc………; por ende, estas últimas pasan a un segundo plano, se tornan triviales, descuidadas, hasta que el cuerpo nos pasa factura como solemos decir, nos damos cuenta muchas veces tarde lo poco que nos conocíamos, lo poco que conocíamos de aquello que nos perjudicaba, causaba daño, pero también de las innumerables alegrías que nos perdimos, del goce de la vida.

  • Es lo que hay

    Las rutinas se promocionan mucho en el ámbito de la salud, adquirir hábitos que te permitan vivir de tal o cual modo, hace la diferencia a la larga; pero también apagan la vida de cualquiera, pasar tus días haciendo la misma de siempre; en ciudades como Santa Fe lo comprendo al toque en una iluminación profana repentina, basta con sacarle la ficha a los movimientos de alguien para saber del resto.

    Por eso te aburrís en una ciudad así, aunque nos mintamos y lo hagamos muy bien, Santa Fe es aburrida, habitada por mucha gente amarga, soberbia, obviamente no generalizo; tampoco incluyo a los psicópatas, son una especie distinta a la humana, están en todos lados, muy difícil ponderar. Sé que las excepciones no tienen la fuerza para instalar otros valores de circulación que nos hagan más ligeros, libres, alegres en cuanto Comunidad; son clavos que al sobresalir se los martilla para que queden igual a los demás.

    En el libro del Genesis de la Biblia, se relata como en el medio del huerto donde crecieron otros árboles, broto el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. Se parece a esa palta que está echando altura entre otros frutales en el patio de la casa, llevara tiempo y su sombra ensombrecerá los alrededores, no se lo perdonaran, ella es como el resto solo que distinta; seria confundir al hombre o la mujer libre con los liberales o libertarios, verdad con verosimilitud, ciencia con opiniones, ser y apariencias, vida y conocimiento.

  • Discriminaciones buenas o política de supremacistas

    En ciudades argentinas, donde el empleado público es el señorito satisfecho del llanto y la queja, materialmente estable, cómodo en su mundo de protecciones y derechos adquiridos; que siempre termina saliéndose con las suyas; no acontece nada nuevo.

    La supuesta «nueva política» desafiante del estatu quo en algunos lugares es evidentemente falsa, el Partido Único Estatal se disfraza de libertario/liberal al igual que en los gobiernos anteriores marchaba y cortaba calles pidiendo inclusión, justicia social, mas Estado, planes, dinero; esto se ve con claridad en el tratamiento de la pobreza, la creciente distancia hacia el que menos tiene y más necesita.

    No hay radicalidad en las luchas que se emprenden, carecen de potencia, hay revoluciones de publicidades municipales, proyectos provinciales del más de lo mismo que dejan intacto el sistema de regímenes especiales y corrupción estatal, palabrerío buenista de principios en la web, gritos en las Legislaturas y su amplificación en el Congreso de la Nación. Circo.

  • Chupame el garrahan

    Es probable, los argentinos no retornaremos al pasado del Estado Benefactor que beneficiaba a los privilegiados estatales de siempre, con más de la mitad de la población en la pobreza, subsidiando a algunos, dándole a la maquinita de imprimir billetes, devaluando, remando en la inflación como forma de supervivencia.

    La pandemia tuvo un efecto mental-social impensado en nuestra cultura, fijo en la memoria colectiva un tiempo inolvidable, que cuanto menos lo mencionamos más nos afecta a todos y sigue muy presente, de esa memoria nació esta nueva manera de entender la realidad; nadie quiere una vuelta de aquello, en el encierro de la cuarentena del Circovid comprendimos y prendió en nosotros un después distinto.

    Obvio, sigue esa Argentina que en otras palabras pretende pobreza para todos y todas, estabilidad económica en la medianía de la precariedad para la mayoría de los argentinos, ya que estamos bien entrenados en la gestión de la pobreza…; es posible un país estable de esas características, Perú, Ecuador, Paraguay, los son, salvando las distancias. India, donde el 1 % tiene 3/4 de la riqueza del país, el 80 % es pobre y por debajo de la pobreza sobreviviendo en villas similares al conurbano bonaerense, cerca de un 20 % clase media; solución final, potencia nuclear, tercera posición.

  • En mi cuenta bancaria se nota

    Se habla de lealtad, leales, la gente fiel que no son perros o tal vez sí; la persona leal puede pasar su vida pagando por otro (Dios, idea, pensamiento, individuo, organización, país), creencias fuertes están detrás, no se comprende con facilidad en la actualidad; a lo que guardamos lealtad está bajo continua vigilancia nuestra, lo marcamos de cerca porque, aunque no hay juramento solemne de por medio, es una dependencia asumida voluntariamente.

    Nadie puede en su sano juicio hacer depender esta lealtad de un «juramento de lealtad», no existe tal cosa, la formula ha quedado en algunas instituciones como resabio de fantasías del pasado, no es real; convencionalmente es lo mismo prometer «tal cosa…» y me lo puedo pasar por las pelotas más adelante como sucede a menudo. La lealtad no se expresa, no se dice, es lo no dicho que aparece en la soledad, el abandono, la caída, la perdida; relampaguea en la oscuridad.