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  • Lenguaje fafafefi

    Se vino abajo el lenguaje inclusivo, no salvo vidas hablar con «e»; tampoco sirvió para integrar a personas marginadas o desafiliadas del Sistema, quizás sí, depende como lo miremos. Se politizo demasiado la cuestión y eso lo hecho a perder.

    El tema no está sepultado, ni siquiera superado, simplemente tiene un parate necesario, hay que respetar los tiempos de la gente, no forzarlos; francamente, muchos son los ejemplos de la vida cotidiana que nos vienen haciendo ruido; desde dirigirme a «todas», formando parte de un grupo cerrado de hombres, a llamarlos «chicas» a los varones en el aula de la escuela primaria. Algo quedo, sabemos que no está mal y es razonable, referirnos a todos y todas.

    Las mujeres se acostumbraron a ser pluralizadas, puestas indistintamente en un todo masculino que las nombra; al revés, es poco usual; pero de ahí, a tener que meter una «e» a las palabras para cambiar la realidad, es complicado, las palabras no son tan mágicas, lleva tiempo.

  • No saben, pero hacen

    Resulta sorprendente que todavía estemos hablando de Marx, incluso no faltan quienes se viven encontrando con comunistas a cada paso que dan y éstos son argentinos.

    Que Marx haya escrito tanto, responde en parte al hecho de que aparentemente nunca trabajo, fue mantenido por Engels; tampoco es descabellado pensar que si estas la mayor parte de tu tiempo ocupado, trabajando de sol a sol, no hay tiempo para pensar ni siquiera lo que estamos haciendo o nos imponen hacer. Seamos sinceros, el mundo capitalista que describe es en el que todavía estamos, aunque sigamos suponiendo que el avance tecnológico, científico, nos iba a redituar en menos trabajo y los hechos indican que no……..; el presente es la máxima expresión de lo que busco explicar Marx y todavía falta mucho por ver de lo mismo. ¿Que son 200 años en la historia social, económica, política, de los seres humanos?

    No es tan simple como parece, navegar por la web y hallarte a cada clic con el fetiche de la mercancía; salir a boludear en el centro de la ciudad, que las cosas fetichizadas nos llamen desde las vidrieras de los comercios como si fuéramos cosas y nos entendiéramos muy bien con ellas. En realidad, lo vemos muy patético con la política de la actualidad, siglo XXI, año 2025, Argentina; no hay sujeto social argento, colectivo, cada uno hace lo que puede y no interesa que piense al respecto, es lo que terminamos haciendo lo relevante, votemos lo que votemos, gobierne quien gobierne; si lográramos movilizarnos para hacer la revolución, al otro día hay que ir a laburar, te espera el jefe, patrón, horarios, rutinas, obligaciones, cotización del dólar, hay que comer.

  • Empresas de encomiendas

    Si están por enviarte algo desde alguna localidad limítrofe con un país vecino, a la ciudad de Santa Fe, provincia de Santa Fe, República Argentina; no tengo buenas noticias al respecto, aunque no puedo generalizar.

    Quizás siendo algún ente u organización que mueve volúmenes interesantes, haya garantías aceptables de no extravió, hurto, robo o alguna mano chanta en el medio que te haga viajar el contenido de la misma con destino desconocido. Estas honorables empresas las conocemos, te bajas del colectivo y llegas caminando a las mismas; a los santafesinos aparentemente todo nos queda cerca.

    La realidad no dicha, propia de nuestro país, es el itinerario de la lógica empobrecedora en la cual nos manejamos los argentinos; ciudad de Santa Fe es un pozo, a contramano de todo, nada llega directo a este lugar; por ende, si te envían algo de alguna ciudad de Jujuy por dar un ejemplo entre otros, además de recorrer Jujuy y detenerse en la cabecera de dicha provincia, tu paquete pasa (se detiene, hace trasbordo, real y literalmente) por Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Rosario, hasta terminar en Santa Fe capital. De alguna forma el camionero tiene que salvar el combustible.

    ¿Qué tengo para decir que no haya dicho y que corra el velo de lo que está detrás? Mucha inseguridad que nos deja mal parados a todos (prestadores de servicios y clientes), sabemos que está entrando abundante mercadería extranjera de calidad, mucho más barata y en el trayecto que recorre el paquete o encomienda, en sus numerosas paradas, estaciones, ríos de baba (saliva) se le cae a la gente que tiene acceso al bulto enviado, los piratas están al asecho y no hay seguro (empresa de seguros) que te cubra lo que de manera impecable te roban, una magia que parece no haberte tocado y sin embargo te dejo en pelotas.

    ¿Qué consejo darte? Este no es sitio para consejos o terapias de ninguna índole, pero diría que si no estas enviando droga o algún paquete bomba; arma tu paquete a la vista de los empleados de la empresa de encomiendas, delante de ellos filma su cierre, toma registro fílmico paralelamente del lugar y mismo proceder al recibir en destino. No esperes darte cuenta porque el paquete llego con alguna rotura, no, eso no existe más, te saquean su interior de modo muy sofisticado y no lo vas a notar. Ejemplo, un celular o notebook (algo pequeño y fácil de predecir) que lo envía una simple persona individual, solo, que no tiene negocios rentables con el prestador, lo saben, no vas a tener garantía de que las cosas resulten acostumbradamente bien, perderte como cliente es intrascendente; por otra parte, ellos (la empresa de encomiendas) también son víctimas, algún pescado podrido en la red de distribución los está cagando a todos.

  • Estamos aquí para decirlo

    Un fenómeno propio de este tiempo es que solemos escribir en primera persona, referenciándonos, como si fuéramos el centro del universo, no resulta novedoso, en el pasado hubo tiempos de esta índole.

    Lo tramposo e inconsciente en algunos casos, es que disentir, ser contestarios a estas posiciones, es ponerte en supuesto agresor de probables victimas que terminan empoderándose en la postura de ofendidos, agraviados; esta corriente victimista es abundante, lo vemos en la obsesiva literatura personalista, intimista, que percibe la justicia como una restitución imaginaria del mal que han padecido, no solo imaginaria, también judicial, ya que terminan criminalizando la palabra de los que osan contradecir sus opiniones.

    En parte es la decadencia del poder social, comunitario, de voces colectivas que en la actualidad no pueden mostrar en hechos una posición común.

  • Minoría de la minoría o del por qué a la gorda se le llama gorda

    Si la libertad de expresión son aquellas opiniones con las cuales coincido, indudablemente existen tantos mundos que serían aburridos y tortuosos convivir en alguno de ellos no siendo parecido al resto, coincidentes y determinados por un pensamiento único que los aglutina. Parece una locura estar hablando de esto en pleno siglo XXI, porque dábamos por sentado que la Inquisición eran los malos que te quemaban por ser mujer, inteligente, libre o no católico; pero no, hoy te crucifican los libertarios por opinar diferente, si sos mujer católica, feminista y de izquierda, te fusilan las feministas universalistas del wokismo; etcetera de los etceteras.

    Llamar flaco al flaco y no delgado, es como ser gordo y que no te describan excedido en peso; de ahí el negocio del odio, es muy rentable en la actualidad, fomentar el miedo al otro diferente y cuando ese otro se aviva sabe explotar a su favor ser minoría buscando imponerse por encima de los demás, algo que sucede a menudo. No vende que intentemos ser socialmente mayoría, ponernos de acuerdo entre todos, aceptarnos, respetarnos tal como somos, aparecemos, vivimos y elegimos vivir; nada de esto se viraliza en cuanto negocio, políticamente no es ganador.

    Un tema para quemarse la cabeza es la vocación histórica revisionista de los que analizan el pasado desde la mentalidad actual, critican, sacan conclusiones, proyectan el mismo al presente con un autoritarismo moral que pesa sobre la existencia culpable de otros, sean animales, vegetales, humanos, palabras o cosas.

  • Pitos duros

    Para estar entre los primeros en las listas de partidos, en todos los cargos que el menú político ofrece, dicen presente los porongas; se cuelgan de Dios, Milei, Cristina, la princesa Mínima Moralia, chiques por nacer, enfermos, viejitos, discapacitados, lo que venga….; ellos se autodefinen anticasta enamorados de la libertad, la política sin privilegios, por la justicia y el orden; están también los nazionales populares de la inclusión, igualdad y empatía social. Dios los cría y ellos se juntan.

    Asesores para hacer dulce, manejan armados políticos con la nuestra (la de todos), chicos de los mandados de legisladores o gobernantes, mercenarios…….; la historia es conocida: encubiertos personajes del patriarcado manejan los hilos de algún paisano o la paisana en la mano del buen king kong que alimenta el pingo con la mano, se prestan a figuretear al frente de otros para enganchar ciudadanos desprevenidos; la banda real toca por detrás, lo patético que en determinados casos no ganaron nada, ni siquiera tienen el mérito o las aptitudes para ganar algo por sí mismos.

    Ahora que Milei necesita de los buenos y los malos, ya no hay tiempo para las distinciones de «la gente de bien», en un país normal del sentido común, porque en realidad esta ficción fue siempre eso, narrativa del poder. Estas elecciones legislativas nacionales de medio termino en Argentina, son un ballotage; nos jugamos el porvenir como Nación.

    Después de estas elecciones sea cual fuere el resultado, nos queda poner otra vez el interés público como brújula de acción, el bien de todos los argentinos primero; hallar la manera de hacer prevalecer lo Común que nos une en cuanto pueblo; las ideas libertarias siempre estuvieron en la gente sin ningún tipo de bandería política, necesitamos fortalecer la confianza en las mismas, encender la lucha nuevamente. Nos queda mucho por seguir haciendo.

  • La paz se come su cola

    El presente texto es difícil escribirlo, están los riesgos de decir cosas que no queríamos decir porque en definitiva un texto lo hacen conjuntamente quien escribe y los que leen. Lo pensé en la encrucijada de los títulos «Los 7 de octubre» o «Palestinismo»; no me anime, tengo temor a ser malinterpretado; asimismo, no se reduce a un contexto determinado, tiene resonancias que nos involucran a todos los seres humanos.

    Empiezo diciendo que condeno toda forma de terrorismo, no busco ser abstracto en lo que digo, lo condeno y punto.

    El extremismo sin darnos cuenta va ganando espacio en un mundo que creíamos civilizado y paradójicamente en algunos casos en nombre de ese proceso civilizatorio; habiendo supuestamente superado los horrores del pasado. Nadie puede poner en palabras tanto dolor.

    Son tiempos donde el contraste entre quienes festejan la alegría de vivir bien, al lado de otros sin nada propio o despojados de todo donde ni siquiera la vida tiene algún valor, nos ubica en un lugar de inseguridad creciente; cada vez que salimos a disfrutar lo bien que nos va en el escenario que armamos, con espectadores que han quedado fuera del mundo que formamos parte y en algunos casos ese mundo está hecho del saqueo hacia esas personas; es un desafío con consecuencias impredecibles.

    Hay veces lo único que queremos es bailar, yo lo hago en mi casa.

    Tal vez necesitamos comprender que los bienes que la cultura produce, en manos de unos pocos, es violencia que viene siendo acumulativa, soportada silenciosamente por la mayoría que no accede a ellos. ¿Hacia dónde nos puede llevar esta distancia llena de variados sentimientos, sensaciones, ideas, luchas? No lo sé, pero existen y la realidad indica que pueden detonar, producir daño, ser manipulados ideológicamente; indudablemente ningún tipo de violencia es justificable.

  • Resentido con S

    Los bares en Santa Fe se disfrutan en días laborales, cuando el grueso de la gente está en sus trabajos, hay detalles a tener en cuenta, el principal es que te sirvan una cerveza tirada (liso, chop) bien fría como acostumbramos en el litoral argentino.

    Vernos haciendo un impase entre quienes se pierden en ocupaciones, otras que, aunque no signifiquen utilidad alguna, cumplir horario es obligatorio o el ojo del amo acompaña toda transgresión; el vuelo de la mente por sobre el ajetreo y las penurias de los demás, ejercicio estoico de aquel sentado en las alturas y a cierta distancia, mientras allí abajo se libran las batallas de todos los días.

    En algunos sitios, pasa Kant a la misma hora, de lunes a viernes; acelera sus pasos al promediar el día laboral, próximo al fin de semana o previo a un feriado. No caben dudas, la gestión de la libertad parece no estar en nuestras manos; resulta toxico vivir de este modo porque si me preguntaras por la existencia de mierda que llevo, te diría por costumbre que la vida es bella; de ahí que haya tanta gente medicada. No sé si realmente tenemos un contrato libre los ciudadanos (suponiendo un contrato social preexistente del que formamos parte y sin nosotros no sería posible) o nos parecemos a bastantes jóvenes precarizados del presente, que en definitiva no son dueños ni de lo que tienen puesto.

  • Eros perdido en el siglo XXI

    Demasiado título para el texto que pienso desarrollar, ya lo dijo Platón hace miles de años, empieza «El Banquete» señalando que se olvidan del dios Eros, ocupándose de muchas trivialidades.

    Nos pasa a los hombres ocupados en tantas cosas, descuidamos los afectos, seres queridos, nos damos cuenta con el tiempo porque uno termina donde lo estaban esperando, si es que lo estaban esperando. Generalmente nos podemos engañar, proyectando hacia el pasado lo que nos falta en el presente, una forma de hacer política o tener fe; resulta útil algún paraíso perdido, un árbol del Edén al cual recurrir, poder recuperar, volver, sino somos nosotros los salvadores, el salvador vendrá.

    Pero no, te vas a equivocar, como ese que dejo a su mujer por su amante, después se quedó sin el pan y sin la torta. El pobre no entendió que mentalmente es pobre porque mira hacia arriba y ese arriba es gracias a que él se ubica abajo; la amante no sería tal si su pareja no estuviera casado de algún modo. ¿Como salir de esta encrucijada falsa? Con una tercera mujer, esa mujer ideal que algunos hombres tienen en la cabeza y nunca encuentran; Eros es complicado, siempre vigente, muy actual como antiguo y humano.

  • Miserias del litoral

    El cirujeo en la ciudad de Santa Fe crece, gente revolviendo la basura en consonancia con la productividad de la provincia, empleados públicos y asesores técnicos del gobierno; en este mundo político-empresarial-estatal paralelo que es el mundo paralelo de muchos autopercibidos santafesinos merecedores de la consideración de pertenecer a una competitiva provincia, a la que la Nación (es decir, todos los argentinos) le debe mucho.

    Triste, se está viendo más mujeres en situación de calle, generalmente eran los hombres quienes caían en eso; el cinismo es claro al respecto, mientras nadie se muera de hambre, porque en realidad no tenemos casos de muertos por hambre (la contención social-estatal, funciona), son palestinos que migran en el mismo lugar de un lado para el otro en busca de algo; ni siquiera los pobres son nuestros, vienen no se sabe de dónde, probablemente de otras provincias y deambulan por aquí. Tampoco descartan el hecho de que hayan elegido esa vida, no les guste trabajar, sean delincuentes, enfermos mentales fuera de control o drogones irrecuperables.

    Son gente de carne y hueso, santafesinos, de nuestra ciudad; basta de fingir demencia.

    Miserias hay muchas, algunas se las detecta por el olfato, veo que la gente en la peatonal céntrica fundamentalmente se rige por lo que huele, si algo o alguien tirado en la vereda huele mal, no solo que no se acerca, ni lo mira, no existe.