Autor: José Antonio Muhando

  • La libertad de nuestros hijos

    La Libertad, es de los pocos valores que nuestros hijos toman en serio, ellos se dicen a sí mismos: donde tu fracasaste, yo voy a triunfar. Nunca terminamos de ser libres, nunca dejamos de ser niños que dejan lo que haya que dejar pasando a otra cosa; después viene aquella libertad: libres para qué.

    En la medianía de la vida, a las puertas de ser un viejo, fue cuando el Quijote salió con humor y valentía detrás de sueños de libertad.

  • Consentimiento informado

    ¿Quienes exigen esto? Los que tienen 50 palabras en la cabeza, no leen una chota y escriben para el orto sin capacidd para desarrollar una idea ni siquiera prestada. Imaginate, vos que te la das de instruído, no decidiendo nada hasta contar con toda la información al respecto, en algunas cosas no llegarías con vida.

  • Naturalezas peligrosas

    Para quienes les resulta fácil autoinfligirse sufrimiento, tienden a tensar la cuerda en todo, no sirven para la convivencia, y a la vez, como Sócrates, se disfrazan teniendo familia, trabajando, haciendo política. Sin embargo, son existencias que hace tiempo marcharon al desierto de la libertad.

  • Terapia del arte

    Abusan en el menú de las ofertas culturales, no podes ir a aprender una técnica en algún tópico artístico, que se llena de necesitados en alguna vía de escape, contención, rehabilitación, para superar estados anímicos, mentales….; terminas participando de un grupo terapéutico multipropósito.

    Hasta las ciencias humanísticas como la Filosofía están deviniendo en esto, se te para al frente de la clase un divulgador con título de profesor para hacerte reír.

  • Eternos adolescentes

    No es lo que solemos pensar, pero sí, alguna vez nos encerramos en la habitación sin querer ver a nadie. Conocer alguien mayor de 20 años en Argentina, es saber que ya tiene comida la cabeza por el sistema, el mercado, redes sociales; por eso tantos jóvenes rancios, conservadores, domésticos, avejentados en prejuicios, acabados.

    No necesitas ir al psiquiatra, con mayor o menor intensidad ese adolescente que hay en vos vive esquivando a los pelotudos, se aísla sanamente de los demás, se encierra en su mundo, en su casa, en el paraíso de la soledad.

  • Charlie Kirk cuidate

    Si sos un neonazi tapadito, de estos que andan sueltos, no tenes que exponerte demasiado; venis de torturar a otros. Se te hizo costumbre la violencia a tu favor, los tiempos cambiaron y el que las hace las paga.

  • Sacado de contexto

    En estos tiempos que vivimos los argentinos, de supuestos leones y romanos, el relato político se interrumpe para dar lugar a las lágrimas, emociones futboleras propias de las tribunas y de la gente que busca ser feliz. Aunque la estética superior de los que decían tenerla, nunca se manifesto en sus referentes: basta ver esos cuerpos que no reflejan libertad, autocontrol y disciplina, sino todo lo contrario.

  • ¿Puedo opinar o tengo que haber nacido ayer?

    Nashess, no lo podemos decir, esa es la verdad; estamos en invierno, ellos abren la canilla y sale agua caliente. Marchen presos los trapitos, vendedores ambulantes y toda esa mugre de gente con la bolsita de coca y el fernet; «no lo digo yo», somos muchos los que gritamos y levantamos la mano.

  • Mein Kampf

    La cultura de los que humillan, destratan a otros, se materializa en situaciones o contextos de asimetría, como soldados israelitas con armas largas frente a niños indefensos, entre ganadores y perdedores.

    El abuso genera odio, resentimiento, trae siempre consecuencias; en este presente argentino de violencia política, las cosas no quedarán en palabras o insultos, darán un giro hacia lo peor, cuestión de tiempo.

    No podemos naturalizar el horror, algo debemos hacer, bajarlos antes que crezcan, eliminar al psicópata.

  • Inflación argentina

    El uniforme de algunos en YouTube, Instagram, el saco y la corbata; verlos no inspiran libertad. La ficción de una escala jerárquica que no es nueva, cuyo mérito de ser blancos, jóvenes que nunca pierden; es por lo menos patético. Cuando mueren peor, aunque la muerte sea meritocracia en Argentina y vengan millones de bots post mortem, no resucitan.